Websoc13 en Twitter

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martes, 4 de junio de 2013

¿Autoevaluación o Juicio Final?

Es el momento de hacer balance de nuestro paso por las redes sociales. En mi caso mi presencia en las mismas antes de afrontar este paso del Rubicón que ha supuesto esta asignatura era prácticamente nula, por lo que será muy sencillo documentar con datos mi progresión puesto que el baremo de partida es cero.
Tengo que empezar reconociendo que me he hecho presente en prácticamente todos los medios sociales propuestos, aunque mi participación en todos ellos ha sido muy desigual. La saturación y la imposibilidad material de atender a todos es una de las conclusiones que he podido obtener de todo este proceso y que han motivado esta irregularidad. Y también, por qué no decirlo, la preselección que entre todos hemos ido haciendo de los medios más acordes con los propósitos académicos de la asignatura. No analizaré, pues, mi participación en Pinterest porque ha sido poco menos que testimonial, aunque reconozco el indudable potencial que sus tableros de imágenes compartidos tienen para nuestra profesión y que me obligarán a hacerle un seguimiento mucho más exhaustivo en un futuro próximo. O de LinkedIn, a la que probablemente no he prestado demasiada atención por tratarse de una red estrictamente profesional sin demasiado interés para los propósitos del curso, aunque de gran utilidad para el mantenimiento de una valiosa red de contactos.
Como Twitterati mi desempeño ha sido discreto, sobre todo si lo comparo con los miembros de la asignatura más prolíficos, a los que, permítaseme el inciso, desde aquí manifiesto mi más sincera admiración, no sólo por la cantidad de sus mensajes sino también por la calidad de la inmensa mayoría de todos ellos.
Superadas las reticencias iniciales ante lo desconocido, mi contribución en Twitter a la comunidad #websoc13 llegó hasta los 80 tuits, lo que ha supuesto una media de 1,4 tuits por día. He seguido a 44 usuarios y 39 valientes han tenido la paciencia de leer mis contribuciones periódicamente; entre todos los miembros de la asignatura hemos configurado una red bastante homogénea, lo que explica la similitud entre ambas cifras. Mi grado de interactividad puede calificarse como aceptable: una mención o un enlace han estado siempre presentes en uno de cada dos tuits, y el 32% han sido réplicas a otros usuarios. Mi influencia en la red se puede calificar como escasa al haber sido retuiteados sólo el 19% (15 tuits) de todas mis contribuciones, consiguiendo en Kred una valoración de 383 sobre 1000.
Dejando a un lado las cifras, Twitter ha sido uno de los medios que más interesantes me han parecido y que he seguido con mayor asiduidad. Su inmediatez, y la concisión de los mensajes lo convierten en una herramienta imprescindible en la web social.
La otra herramienta que he descubierto gracias a la asignatura y que he procurado administrar con interés ha sido el presente blog. La publicación de contenidos en esta plataforma y la posibilidad de realizar comentarios por parte, no sólo de los profesores sino también del resto de alumnos, me ha resultado una experiencia sumamente positiva y enriquecedora. En cuanto a mis contribuciones en el mismo, se reducen a 12 entradas, que han recibido un total de 42 comentarios por parte de profesores, compañeros y… de mí mismo, lo que hace una media de 3,5 comentarios por post. Podría haber sido bastante mejor, indudablemente; sé positivamente, además, que otros compañeros han recibido más atención, y con todo merecimiento. En mi debe queda, pues, el no haber sabido publicitar mejor cada entrada y, por supuesto, no haber conseguido ser todo lo ameno que hubiera sido menester. En cuanto a la calidad de los posts prefiero someterlo al criterio de los evaluadores de la asignatura, al igual que las cifras proporcionadas por Google Analytics y que ya desmenucé en un post anterior.
Para no hacer de menos a ninguno de los dos gigantes de las redes sociales me hice usuario activo tanto de Google+ como de Facebook, disponiendo en ambas tanto de cuentas personales como de cuentas “comunitarias” en las que asumí el papel de administrador. He de reconocer que mi actividad se centró fundamentalmente en la red del buscador californiano, probablemente porque me resultó más amigable que su competidora. En ambas me limité a incluir el contenido de los diferentes posts que iba publicando.
El éxito fue relativo, mientras en Facebook conseguía 20 “me gusta” y me quedaba a 10 de poder acceder a las estadísticas de uso, en G+ llegaba hasta los 28. En ambos casos procuré dotar a las páginas de un diseño “diferente” con gráficos específicos y personalizados, lo cual, evidentemente, no fue suficiente para conseguir un número mayor de seguidores. Likealyzer señala como aspectos negativos en mi página de Facebook la poca cantidad de posts por semana, su escasa longitud, mi nula capacidad para despertar la curiosidad de los lectores, y la baja tasa de respuesta a los comentarios recibidos. No hay nada que decir: entono el “mea culpa”. A modo de significativa curiosidad, Circlecount destaca como el post más valorado por los lectores uno que pretendía salirse de los cánones de la asignatura y que no se correspondía con ningún tipo de actividad enmarcada dentro del ámbito de la asignatura. Probablemente el deseo de “desinfoxicarme” me llevó a estar más acertado en mis apreciaciones.
En todo caso considero a ambas plataformas muy útiles para la participación en comunidades y para la colaboración entre sus miembros.
En la herramienta colaborativa por excelencia, el wiki, reinó el caos durante algún tiempo. Nada fuera de lo normal, por otra parte, dado que éramos muchos los que pretendíamos aportar contenido de calidad. Al principio mi participación se redujo a observar contenidos y comportamientos, y sólo fue al final cuando introduje aportaciones en algunos de los apartados que consideraba incompletos, cuando no creando directamente otros hasta entonces inexistentes. Me pareció realmente útil y democrática, pero no exenta de los peligros inherentes a todas las redes con participación masiva de usuarios; frente a contenidos de gran calidad realmente trabajados y elaborados al máximo, otros eran escasos y pobremente desarrollados. La cuestión fundamental en este tipo de herramientas es la fiabilidad y la calidad final de los contenidos, la cual difícilmente puede garantizarse de manera absoluta.
Mi paso por la Red ha sido cuidadoso al máximo. Creo que, a falta de los datos que Google u otros buscadores similares almacenen sobre mí y que puedan contribuir a hundir definitivamente mis reputaciones, tanto la analógica como la digital, me he manejado con extremo cuidado en mis aportaciones. He procurado no hacer aportaciones vacías y carentes de verdadero contenido, haciendo bueno el proverbio árabe que dice: “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas”. Por todo ello confío en haber conseguido una buena reputación digital, o, cuando menos, no demasiado negativa.

En mi primer post aseguraba que esta era una de las asignaturas que esperaba con mayor interés de entre todas las que configuran el programa académico del master de la UC3M. Unos meses después sólo puedo decir que ese interés inicial se ha visto plenamente satisfecho. Más allá de las cifras y de los resultados ofrecidos por las herramientas de monitorización, mis conocimientos de la web social se han incrementado exponencialmente, de manera que lo que antes era un mundo lejano y completamente ajeno, hoy es ya una realidad instaurada en mi vida cotidiana. Si bien no he profundizado en ninguna de las herramientas disponibles, con la asignatura se han sentado las bases para poder realizar una inmersión real en este mundo y llegar a obtener rentabilidad a nivel profesional. Y el mérito, y muy grande, es de los profesores, queridos Tony y David (después de esto espero como mínimo… un aprobadillo), pero también de todos los que hemos creado esta pequeña red social denominada WEBSOC13 y que ha conseguido que todos hayamos ejercido como profesores de todos. 

domingo, 5 de mayo de 2013

La experiencia de crear comunidades en los medios sociales


La nueva experiencia suponía dar un paso más; después de habernos dado a conocer como usuarios individuales y haber conseguido tropecientos amigos que desconocíamos que existían,  lo siguiente suponía convertirse en algo así como los administradores de una página web, o,  como se dice actualmente, en  community managers, aunque eso sí, muy pero que muy novatos (léase pardillos, al menos en mi caso) frente a los cada vez más multitudinarios medios sociales.
Como ya disponía de perfiles individuales tanto en Facebook como en Google+ no fue demasiado difícil conseguir crear una página dedicada a ésta nuestra comunidad de usuarios de la web social o websoc13.  Ambos medios facilitan la creación de comunidades de manera sencilla y asistida.
La primera cuestión era aprender a conocer las diferencias entre un perfil de usuario personal y una fanpage.  Ambas opciones permiten la creación de perfiles, tanto personales como comunitarios, aunque las posibilidades en el caso de ser una institución o de tener como objetivo promocionar una marca o un concepto son muy limitadas en el caso de optar por un perfil individual. Quizá la ventaja más significativa es la posibilidad de ser indizados por los buscadores y, por tanto, conseguir posicionamientos significativos en el caso de que queramos dar a conocer masivamente nuestra empresa, marca, asociación, o concepto. Si a ello sumamos las aplicaciones y medios expresamente diseñados para la promoción de la página, o la posibilidad de acceder a estadísticas de usuarios e interacciones que faciliten la reorientación de las estrategias a seguir, es evidente que se trata de una opción más orientada a usos profesionales que los perfiles de usuario.
Pero la creación de una página en los medios sociales supone algo más que la inserción periódica de contenidos; los usuarios han de adscribirse personalmente a la comunidad según la concordancia de sus gustos personales o profesionales. Las posibilidades de crear audiencia son variadas, ya que, en última instancia, el interés y la supervivencia de una página va a depender, en gran medida, de la cantidad de usuarios que manifiesten su interés en ella.
Así pues, conseguí crear sendas comunidades en Facebook y en Google+. A partir de ahí había que conseguir conectar con el resto de usuarios de la asignatura, de modo que había que darles a conocer mis recién creadas comunidades y ofrecerles la posibilidad de sumarse a este “ambicioso” proyecto. Para ello ambos medios importaron los contactos procedentes de mi  perfil individual (gran ventaja, ya que si no habría que haber introducido o buscado manualmente a los potenciales interesados) y se encargaron de enviar invitaciones a cada uno de ellos. Ah! Y al mismo tiempo he recibido múltiples invitaciones de parte de las distintas comunidades creadas por el resto de compañeros a las que, por supuesto, me he ido adhiriendo de manera inquebrantable y que me han servido para descubrir el excelente nivel general que tienen el resto de pasajeros en este viaje por la web social.
En esencia ambos medios sociales comparten idéntica filosofía. Facebook ofrece bastantes más posibilidades de configuración que Google+. Por ejemplo, es posible definir una serie de países en los que no queramos hacer visible nuestra comunidad, o se puede autorizar a los usuarios para etiquetar contenidos, o el bloqueo de determinados términos considerados inapropiados, etc. De las opciones más destacadas es de resaltar la gran cantidad de opciones disponibles para dar a conocer la página en cuestión. A favor de Google+ se puede señalar la posibilidad de asignar categorías para organizar la información y la de definir la página como pública o privada.
En mi debe he de reconocer que no he conseguido enlazar la página de Facebook con Google Analytics a pesar de que ésta última me facilitó un ID de seguimiento; probablemente tenga relación con que Facebook sólo facilite estadísticas propias cuando se alcanzan los 30 seguidores. Y tampoco la página de Google+, a pesar de que se trata de un servicio del mismo buscador, quizá por tratarse de un servicio restringido a los miembros de la comunidad.